miércoles, 14 de septiembre de 2011

Alumnos con sordera: datos para entender sus dificultades cognitivo-lingüísticas

Esta imagen es de aquí.

Este fue el título de la conferencia que profesor Santiago Torres Monreal expuso en el Congreso de la Asociación Española de Audiología (AEDA) celebró en Badajoz los días 15 y 16 de abril de 2011. Siguiendo este enlace podemos ver las diapositivas que ilustraron su exposición.

Veamos algunas de las ideas que comunicó:

  • En las tres últimas décadas se han producido avances espectaculares en tres ámbitos: 1) tecnológico (implante coclear), 2) sanitario (screening universal neonatal), y 3) educativo (estimulación temprana, implicación familiar e implantación del grado de logopedia en 14 universidades del país). Los avances también se han notado en tres ámbitos: 1) mejoras en percepción, producción e inteligibilidad del habla, 2) reducción, que no eliminación, de las diferencias sordo vs oyente en desarrollo cognitivo-lingüístico, y 3) alfabetización del sordo usando los mismos recursos lingüísticos y herramientas cognitivas que su par oyente.

  • El implante coclear (IC) temprano está contribuyendo cada vez más eficazmente, conforme se reduce la edad de implantación, a reestablecer la función auditiva. Sin embargo, siempre llegará con un retraso, si se compara con el oído normal.

  • La adquisición de la fonología, como proceso automático de adquisición temprana, debería ser un objetivo irrenunciable en la habilitación del niño con sordera prelocutiva. Si la fonología no se activa como proceso automático, y esto sólo ocurre cuando se adquiere tempranamente, la cognición, el lenguaje oral y, sobre todo, la lectura corren el riesgo de quedar trabados.

  • Trabajos recientes aportan datos para entender el proceso de convertirse en lector eficaz mediante el uso de IC+ Palabra Complementada (PC); se constata una evolución positiva del nivel lector del alumnado con sordera en los últimos años, explicable por el mejor nivel alcanzado en lenguaje oral. El estudio de estos casos tiene un valor que va más allá de lo puramente excepcional, pues aporta datos para demostrar que la sordera en sí misma no pone techo al desarrollo cognitivo-lingüístico y lector del sordo, siempre y cuando en tiempo y forma se aplique un modelo basado en competencias y respetando las restricciones impuestas por la adquisición natural del lenguaje.

  • La habilitación del alumnado con sordera ha sido durante mucho tiempo un punto de desencuentro entre profesionales y todavía hoy lo sigue siendo. Sin embargo, a diferencia de siglos pasados, en el s. XXI disponemos de sistemas y tecnologías que podrían cambiar la situación de forma significativa. Para ello es necesario, en primer lugar, usar de forma complementaria, no excluyente, los recursos tecnológicos y psicoeducativos disponibles, por ejemplo usar PC en casa desde el momento de la detección y cuando llegue el IC seguir usándola de forma simultánea y complementaria. En segundo lugar, hay que contar con los datos de investigaciones contrastadas por la comunidad científica sobre las aportaciones y carencias de esos recursos para conseguir los objetivos propuestos en cada momento. Y en tercer lugar, todos los agentes implicados (familiares, clínicos, logopedas, educadores, asociaciones...) deben colaborar para que en tiempo y forma se lleven a cabo las acciones necesarias orientadas a restablecer el proceso de desarrollo cognitivo-lingüístico interrumpido o alterado por la sordera prelocutiva. En este proceso de normalización, el tiempo es el factor más importante que, además, avanza de forma implacable y sin posibilidad de vuelta atrás. Por tanto, es necesario que en la forma de actuación estén bien definidas las competencias a conseguir en cada etapa y los roles que corresponden a cada agente para conseguirlas. Por ejemplo, en los primeros meses, incluso años, la actuación de los padres será más decisiva de lo que será después, cuando ya dependa más de los profesionales por la complejidad del proceso. O también, en el primer año será más importante prestar atención al desarrollo fonológico que al volumen de vocabulario. En la etapa preimplante, hay que evitar caer en la trampa de pensar que el IC, cuando llegue, va a recuperar el tiempo perdido. Esto normalmente no ocurrirá.

  • Cabe preguntarse si los recursos actuales, bien empleados en tiempo y forma, podrían cambiar esta situación. Posiblemente sí, pero con un uso más racional de los sistemas y con mayor dedicación de la que actualmente se invierte en la intervención. En cuanto al tiempo: es clave la detección temprana, pero esta sólo será útil si inmediatamente va seguida de atención temprana especializada mientras llega el momento del IC. En cuanto a la forma: es importante que en el hogar se usen Sistemas Aumentativos de la Comunicación (SAC) que hagan visible el habla completa, cuando el objetivo es la adquisición del lenguaje oral. El niño bien expuesto a la PC en el periodo previo al IC podrá compensar con la vista su déficit auditivo y, cuando llegue el IC, la PC será un buen aliado del IC. Los datos de las investigaciones científicas (que él citó) así lo confirman. Entonces, si hay datos de investigación que avalan la potencia de los instrumentos disponibles ¿dónde está el problema? Habrá que reflexionar sobre el entorno rehabilitador: en unos casos las opciones metodológicas aplicadas podrían no ser adecuadas para los objetivos propuestos; en otros casos el problema podría ser el tiempo, unas veces insuficiente y en otras no bien empleado; finalmente los estímulos, los procedimientos y los retos cognitivos, que podrían alejarse por exceso o por defecto de la zona de desarrollo adecuado a la mente del niño.

Entre los estudios que citó está el Estudio sobre la situación educativa del alumnado con discapacidad auditiva. Una revisión y comentario de dicho estudio los podemos ver aquí. Siendo una conclusión final, del Estudio, que la cuestión crítica en la educación del alumnado con discapacidad auditiva es el acceso a la lengua oral del entorno, no sólo por necesidades comunicativas, sino por el papel único que desempeña la lengua oral en la adquisición y desarrollo de procesos cognitivos superiores, como el aprendizaje y uso eficaz de la lectoescritura.

Para conseguir ese acceso a la lengua oral se cuenta, como nos dice el profesor Torres, con mejoras en los ámbitos: tecnológico (implante coclear y audífonos digitales), sanitario (detección precoz de la sordera), y educativo (estimulación temprana, implicación familiar, uso de SAC y especialización de logopedas en la a respuesta al alumnado).


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