En el periódico digital Comunidad Escolar que edita el Ministerio de Educación podemos leer un artículo con ese titular (aquí enlazas con el artículo). En él podemos encontrar una exposición de motivos, datos y medidas. Quizás de las medidas propuesta la que más nos interesa es "fomentar la detección precoz de las dificultades y la atención educativa y el seguimiento de estudiantes con riesgo de abandono" puesto que es la que considero más directamente relacionado con nuestro oficio de Orientadores.
Si conseguimos una detección precoz de las dificultades de aprendizaje y que además se tomen las medidas adecuadas, posiblemente lograremos que muchos alumnos no tiren la toalla ante su "fracaso continuado y la falta de comprensión" como nos recuerda la Dra. Anna Sans Fitó en su libro "¿Por qué me cuesta tanto aprender? Trastornos del aprendizaje."
En este libro se puede leer que: “Estás siempre en las nubes”, “no te esfuerzas”, ¡para ya de moverte!... Éstas son algunas de las frases que habitualmente oyen niños y jóvenes que, a pesar de tener un nivel de inteligencia normal o superior al del resto de la población, no logran buenos resultados académicos. Gracias al avance de las neurociencias, hoy sabemos que estos niños y jóvenes pueden padecer algún tipo de trastorno del aprendizaje que debe ser tratado para evitar posibles consecuencias nefastas a nivel personal y social.
Deberíamos estar de acuerdo con la Dra. Anna cuando dice que "Si a una persona que cojea le persigue un toro seguro que conseguirá correr o caminar más rápido de lo habitual, pero ¿significa eso que habitualmente cojea o anda despacio por vagancia?". Seguramente encontraremos que detrás de ese alumno que "no quiere trabajar o estudiar" hay alguna dificultad de índole personal, social y/o familiar, nosotros deberíamos buscarla y encontrarla para proponer las medidas más adecuadas.
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